Poco me importaba lo que me contaras, si las palabras acababan por perder su significado borrado por la tibieza de tu profunda voz de bajo. Si el color, el matiz y la textura de tu tono me hacían subir y bajar como si el asfalto de la ciudad fuera una enorme ola LISÉRGICA y yo la espuma de su cresta, si me parecia flotar muy por encima de la vida. Y después tú, navegando en un mar surcado de arrugas, las olas que se formaban en tu frente cuando te parabas a pensar. Y todos mis problemas se anclaban en la orilla, -donde empieza tu pelo- menguaban desde la distancia, haciendose cada vez más y más pequeños hasta convertirse en el horizonte, para finalmente desparecer.
Poco me importaba lo que me contaras, si las palabras acababan por perder su significado borrado por la tibieza de tu profunda voz de bajo. Si el color, el matiz y la textura de tu tono me hacían subir y bajar como si el asfalto de la ciudad fuera una enorme ola LISÉRGICA y yo la espuma de su cresta, si me parecia flotar muy por encima de la vida. Y después tú, navegando en un mar surcado de arrugas, las olas que se formaban en tu frente cuando te parabas a pensar. Y todos mis problemas se anclaban en la orilla, -donde empieza tu pelo- menguaban desde la distancia, haciendose cada vez más y más pequeños hasta convertirse en el horizonte, para finalmente desparecer.
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